Huyendo de todos y de todo, Huskie por fin encontró un lugar desde donde hablar a salvo. Desde el anonimato... Desde MI Anonimato.

jueves, 14 de agosto de 2008

El monstruo de Federer.

“He creado un monstruo, sé que tengo que ganar cada torneo que juego”. Roger Federer, posiblemente el mejor deportista del siglo XXI, empezó a vislumbrar el problema el pasado 25 de enero, tras caer en semifinales del Open de Australia ante Novak Djokovic.

Federer buscaba su undécima final de un Grand Slam consecutiva. “He sentido una presión diferente”, dijo después de la derrota ante el serbio. Sin embargo, su trono seguía a salvo, su aura de invulnerabilidad casi intacta. Pocos (nadie) podía imaginar que, menos de ocho meses después, lo de Australia era sólo el principio.

Roger Federer era el tenista perfecto. Desde febrero de 2004, cuando se alzó al primer puesto del ranking ATP, su velocidad de crucero y su voracidad competitiva amenazaban con reducir a cenizas los historiales enciclopédicos de leyendas como Connors, Borg, McEnroe, Lendl, Sampras...

Roger Federer era también el deportista perfecto, tan elegante dentro como fuera de las pistas. Sólo un chaval de Manacor le hacía la puñeta, un año tras otro, sobre todo en la central de Roland Garros. El suizo encajaba las travesuras de Rafa Nadal con una naturalidad exquisita, llenaba al español de elogios y esperaba con paciencia la llegada de Wimbledon, donde pondría las cosas en su sitio.

Y fue en Wimbledon donde todo cambió. Federer, el rey absoluto de la hierba londinense, cinco títulos consecutivos, perdía el trono a manos, cómo no, de Nadal, en uno de los duelos más vibrantes de la historia del deporte. Bien entrada ya la noche londinense, el suizo posó junto al español enfundado en una elegante chaqueta blanca y con una extraña media sonrisa. Seguramente sabía que ésa no era una derrota más.

En efecto, el monstruo que invocó en Sydney empezaba a ser demasiado poderoso incluso para él mismo. El coleccionista de Grand Slams (12) y Masters Series (14), cuatro veces Maestro de Maestros, sólo ha ganado en 2008 Estoril y Halle, caza menor. Y lo peor es que ya no sólo le gana Rafa, una alternativa que cuenta, en cierto modo, con su bendición. Ha caído además ante Ivo Karlovic (22 del mundo en el momento del duelo, julio de 2008), Gilles Simon (22), Radek Stepanek (27), Mardy Fish (98)…

En Pekín, ha sido James Blake (número 7 y ocho derrotas en ocho partidos ante Federer) quien ha acabado con la aventura olímpica del suizo, que veía en el oro olímpico mitad un consuelo, mitad un punto de inflexión. El lunes, Rafa Nadal será el nuevo número uno del mundo. El monstruo de Federer ha podido con Federer, pero el monstruo de Federer (sólo 27 años recién cumplidos) volverá, seguro, por el bien del tenis, del deporte e incluso de Nadal, porque siempre conviene tener retos pendientes. Y hay pocos más atractivos que seguir el rastro de un mito.

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