Huyendo de todos y de todo, Huskie por fin encontró un lugar desde donde hablar a salvo. Desde el anonimato... Desde MI Anonimato.

miércoles, 16 de julio de 2008

Bye bye, Ronnie.

El tiempo se detuvo en el Santiago Bernabéu. Durante unos instantes, la mayoría de los mortales iban a cámara lenta. Todos menos uno. Con sus rizos al viento y sus pantalones caídos, un relámpago azulgrana se merendó al Madrid en dos carreras estelares. Sentó a Ramos, a Helguera, fundió a Casillas, pero habría dado lo mismo si en aquel lugar y en ese preciso instante hubieran aparecido Beckenbauer, Maldini y Yashin. Porque Ronaldo de Assis Moreira, Ronaldinho, era Dios con melena. Eso explica la rendición incondicional del Bernabéu, que respondió con una cerrada ovación a la exhibición del ‘10’. No fueron los dos aficionados que retrató la tele, fueron miles los que se pusieron en pie, como hicieran años atrás con Johan Cruyff. Era, sencillamente, el traspaso de poderes del fútbol mundial. Del Madrid galáctico al Barça de Ronaldinho.

Fue el cénit de un equipazo y del mejor jugador del planeta. Esa temporada, 2005-2006, el conjunto azulgrana desplegó un fútbol sublime, supersónico, feroz en su concepción defensiva, de la que Dinho estaba eximido, y voraz hasta el extremo con la pelota. No había manera de quitársela. El rondo gigantesco del Dream Team alcanzó la perfección y ante eso no había respuesta. Y en el eje, el genio de Porto Alegre, capaz de encontrar soluciones sencillas a problemas imposibles. Por eso cayeron la Liga, la Champions, el Balón de Oro, premios a la superioridad incontestable de un juego como no se veía desde el Milan de Sacchi o el Madrid de La Quinta.

Y, de pronto, se acabó. El apagón. Todos los augurios de un largo reinado se fueron al garete de la forma más incomprensible. El Barça se despeñó junto a su estrella, que ha ido languideciendo en la Liga durante dos temporadas. Muy poco a poco, casi imperceptiblemente al principio, y con estrépito en los últimos meses. Su concepción alegre del fútbol y, sobre todo, de la vida acabó pasando factura, y cuando el físico se resintió la magia dejó de acudir en su auxilio. De pronto, las espaldinhas, los taconazos, las asistencias mirando al tendido, las vaselinas, las elásticas, todo el repertorio se redujo a un quiero y no puedo. Hasta la suerte del golpe franco, donde los pulmones dejan paso a la clase y la precisión, le dio la espalda de forma incomprensible. Así que su marcha deja tras de sí una estela de ídolo caído, pero lega un tesoro que nadie sabe si podrá igualar allá donde va.


Dinho se va al Milan.

De momento, la Liga pierde a un superclase. Ojalá se recupere y no sea el fútbol el que pierda.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buen analisis, la verdad la liga se pierde a un gran jugador.

Me gusta tu blog me pasare mas a menudo.

Un abrazo.

nereasada dijo...

no sabía que se iba. A mí no me gusta el fútbol, pero me hizo gracia eso de "dios con melenas" xD

Le pagará una burrada el Milan, supongo, así que no tendrá que mendigar el Dinho por priposnas...

bicos!

nereasada dijo...

(sí, lo admito el comentario sobre las "priposnas" está metido con calzador...

...pero me hacía ilusión utilizar el nuevo término. jajaja)

Huskie dijo...

Mmmm... muy forzado el término, pero podria servir. De todas formas Ronaldinho pierde dinero al irse al Milan, ya que rebaja su ficha casi a la mitad (pasa de cobrar unos 6 kilos en el Barça por año a 3.5 en el Milan) y aparte renuncia al 15 % de su traspaso (22 millones de €).

Oye, va a llegar a fin de mes, eso está claro, pero por poco tiene que pedir "priposnas" (a mi también me hacía ilusión xD)